Creencias populares en el adiestramiento de perros

Creencias populares en el adiestramiento de perros

La sabiduría popular ha ido trasmitiendo a lo largo de los años algunos hábitos, formas o métodos de adiestrar a los  perros que se han instaurado como algo habitual y mucho peor como cosas bien hechas y que todos deberiamos realizar con nuestros perros de caza,

Sin tener la certeza de que estos métodos sean válidos muchos cazadoes los realizan con sus perros jugando a la ruleta rusa con ellos, puesto que no sabemos cual puede ser la reacción y el impacto que se produzca en ellos. En muchas ocasiones podemos perjudicar a nuestros perros y tener que posteriormente llevarlos a un adiestrador de perros para que nos "arrregle" el problema que hemos ocasionado.

En este apartado os vamos a ir contando algunas de estas creencias populares sobre el adiestramiento de perros de caza y cual puede ser el impacto en vuestros perros: La caña, la caza alicortada o el sacar a los perros sin caza son algunos de los temas que iremos tratando.

PÓCIMAS DE TRASTIENDA

Jesús Barroso

Quizás el hecho de animarme a escribir este artículo se deba, a que con este calor uno lleva peor ciertos comentarios, ciertas opiniones sin ninguna base. Opiniones que parten de un interlocutor sin una formación específica, lo cual ya tendría que impedirle siquiera opinar, pero amigos esto es España y aquí todo el mundo tiene un cuñao que sabe lo que se dice.

Tengo ganas de que alguien rebata algo, lo que sea, argumentando que se lo dijo su sobrino que estudia en la universidad, pero no lo escucharán mis oídos eso. El cazador español aprende más del que luce una percha abultada que de cualquier libro. Luego, eso si, se les llena la boca hablando de Miguel Delibes, en fin…como decía mi admirado Forges, País…

¿De qué va todo esto? Va de los problemas que le surge a la gente con sus perros y buscan el remedio fácil, el truco que tiene bien guardado aquel adiestrador y que por supuesto no cuenta porque de enterarse el común de los mortales, el chollo se acaba. Entiéndase tono irónico e inclusive sarcástico.

Hace años que tanto en los artículos como en los seminarios, vengo explicando que los trucos, los sacan los magos de la chistera, no los adiestradores. Qué el secreto no es otro que metodología, trabajo y constancia a la par que mucha disciplina para cumplir a rajatabla unas pautas; pautas que aunque sabidas, la mayoría luego no cumple y tiran al traste el trabajo de meses.

Voy a poner un ejemplo muy típico que suele darse en multitud de consultas en redes, mails o de forma personal:

-Hola buenas tengo un problema con mi perro.

-¿Qué le pasa? - Que no cobra.

- ¿A que te refieres con que no cobra? - Coge la pieza pero no la trae

- ¿Qué hace entonces? - Se da una vuelta con ella hasta que se cansa y la suelta

- El problema no es del perro ¿lo sabes? El problema está en la llamada. -No el problema es que no cobra

- No, el perro cobra pero no tiene confianza ni respeto en ti para llevártela, es todo. - ¿Qué hago entonces entreno con piezas congeladas?

- No, te acabo de decir que el problema es la llamada, no el cobro, entrena la llamada y el perro acabará cobrando.

Pasada una semana, tan solo una semana…una maldita semana, 7 putos días escasos.

-Hola Buenas, el perro sigue sin cobrar, hice lo que me dijiste, entrene la llamada pero nada no cobra. Dime algún truco para que cobre porfa…

Da igual las veces que lo expliques, los artículos que escriba, los seminarios que imparta, da igual. Es imposible tapar una cultura popular del boca a boca, del de la percha grande al de la chica. Mato mucho porque soy mejor cazador y tengo mejor perro y por tanto se de perros. Sabes a tocino y si te untan.

La gente sigue buscando la pócima de la trastienda, con la que frotar el lomo del perro y este por arte de magia cobrará, mostrará, obedecerá…Que mala gente somos los adiestradores que “no soltamos prenda”. Les das la solución a su problema, pero cuando implica un trabajo que nada tiene que ver con el problema en sí, desde su perspectiva sin formación claro, te miran con cara de plátano y se sienten engañados.

Si hubiese una formación previa, si la gente cogiera la opinión del libro antes que la de la percha grande, otro gallo cantaría.

¿Y que son esas pócimas de trastienda? Yo llamo pócima de trastienda a todo el trabajo que hay detrás de un patrón, de un cobro, de una muestra larga.

Un perro no muestra más largo que otro porque tenga más nariz, si no porque su cerebro le ordena parar antes. Por tanto la muestra larga, por poner un ejemplo se puede entrenar y alargar enseñando el quieto primero y el quieto a distancia después, de tal forma que unamos en el cerebro del perro el olor con la orden de pararse de tal forma que el mismo olor termine convirtiéndose en algo parecido a una orden de párate; por tanto podemos decir que entrenamos la nariz para que muestre más largo siempre y cuando las condiciones atmosféricas de calor y humedad sean las adecuadas, porque amigos todo influye, desde el clima, hasta la vegetación, pasando por la humedad ambiente…

No es verdad que una pieza de granja huela más que una salvaje ¿Quién no ha visto al que lo demuestra oliendo el culo a una codorniz de granja? Para acto seguido mirarte con ojos inquisidores para espetarte “toma huele”.

Una pieza de granja huele diferente, por tanto para el perro es otra pieza, punto. No huele más, huele a más cosas ya que el perro tiene la capacidad de discernir varios olores en la totalidad de olores que forman esa cosa. Una de las cosas a las que huele una pieza de granja es a “humano” que es el que la manipula al sembrarla y a veces eso le facilita su localización. Todo esto son pócimas de trastienda ¿verdad? A mi me gusta llamarlas formación, estudio, aprendizaje ¿del de la percha grande? NO del LIBRO.

Volviendo a la consulta del perro que no cobraba, o si, pero no traía. Mis pócimas de trastienda me dicen que es imposible entrenar una buena llamada en una semana. Ese tiempo es solo para que el perro comprenda que tiene que acudir cuando toco el silbato, pero no que lo vaya a hacer.

Tengo que lograr que el perro decida venir al toque de silbato y no con el elixir de acudir a mi, si no premiando cada vez que acuda y más adelante cuando además de entender lo que le pido, lo haga, entonces debo consolidar para que lo haga siempre y bajo cualquier condición, estímulo o motivación. Tengo diferentes herramientas a mi alcance para lograr eso y hasta entonces, no se me ocurre tocar el cobro porque puedo “zorrear”, que viene a ser que el perro se de cuenta que puede no traerme las piezas, aunque lo llame.

Oh, oh, han pasado tres semanas y sigo sin tocar el cobro, quizás a la cuarta ya pueda, seguiremos trabajando y acudiendo a la trastienda, por ver que pócimas me quedan para usar.

PERROS DE CONCURSO ¿SIRVEN PARA CAZAR?

Jesús Barroso de la Iglesia

 

Cuando hablo de perros de concurso, obviamente no me estoy refiriendo a concursos morfológicos vulgarmente conocidos como concursos de belleza canina, no, me estoy refiriendo a los distintos tipos de concursos de trabajo específicos para perros de muestra.

Dentro de estos concursos específicos para perros de muestra tenemos los de procedencia teutona, destinados a perros polivalentes: Pruebas de campo y agua, rastros de pelo, rastros de sangre, etc… Bien en principio nadie duda de la capacidad de estos perros para cazar en una jornada normal en cualquier parte de nuestra geografía. También tenemos concursos de San Huberto que aunque no sean exclusivos para los perros ya que el cazador puntúa más, pero forman un binomio del cual tampoco nadie duda de su capacidad para la caza real.

El problema lo solemos encontrar en los concursos tipo field trial, esto es los denominados “Caza Práctica” para continentales y británicos y la otra variedad, la “Primavera” para continentales que se traduce en las razas británicas en BC (búsqueda de caza) y GB (gran búsqueda).

Vistos los tipos de concurso vamos a ver el tipo de cazadores que tenemos. Para mi hay dos tipos bien diferenciados:

  1. El tipo más abundante son los que quieren disfrutar cazando con el perro.
  2. El tipo más escaso son los que quieren al perro para disfrutar de la caza.

Podríamos nombrar otro tipo más que sería el que solo quiere cazar sin importarle el perro, pero como podréis comprender, ese tipo de gente para mí no merece ni dos minutos de mi tiempo. Por suerte es el grupo más minoritario.

¿DONDE ESTÁ EL PROBLEMA?

El problema radica en los cazadores del tipo A que aunque disfrutan cazando con su perro, su prioridad no es el perro si no la percha. Una jornada “bolo” no entra entre sus preferidas.

Sin embargo el cazador tipo B que disfruta de su perro mientras caza, al cual le ha dedicado tiempo, le va a dar más importancia al lance que a la percha, suele ser ese cazador que sin muestra no encara la escopeta, que no mira a las perdices revoladas por otros nada más que para ver donde se “tiran”, aunque le pasen a distancia de tiro.

Antes veíamos los tipos de concurso y decíamos que esos perros no eran de dudosa valía para cazar y sin embargo los dedicados a concursos de field trial si ¿por qué? Por varias razones:

1.- velocidad

2.- distancia

3.- ímpetu

4.- pasión

Estas cuatro premisas que también residen en el perro de caza, son muy elevadas en el perro de concurso, es decir, demasiada velocidad, demasiada distancia, demasiado ímpetu y demasiada pasión. Ante esto el cazador comienza a llamar locos a estos perros ya que no se ve capacitado para dominarlo, para hacer que cace como él quiere.

Entonces el problema es de estos perros, ¿o es del cazador que lo elige sin estar capacitado o formado para modelar estas cuatro premisas?

¿A ver si ahora voy a tener que estudiar para cazar con un perro? Pregunta típica del cazador que no sabe cazar con perro de muestra. Ese es el gran problema, no sabemos y por ello no dejamos al perro que muestre, por eso muy pocos muestran perdiz salvaje, no los dejamos, bueno, no los dejáis.

Efectivamente un perro que cojamos de un field trial, hoy, no nos va a servir para cazar en mi coto mañana. Necesita un tiempo de adaptación para que se autoregule en velocidad, para que dosifique. Los concursos duran 15 minutos escasos, la jornada de caza 6 horas en adelante ¿en que cabeza cabe que Usain Bolt puede siquiera terminar la marathon de Vallecas? Necesitaría entrenar durante muchísimo tiempo y el tiempo que haría sería ridículo en comparación con el del keniata que la gana siempre.

¿Los hijos de esos perros valen o no para cazar? Por supuesto y si los dedicamos a ello desde cachorros lo harán mucho mejor que sus padres. Un perro de concurso comienza cazando señores y solo aquellos que destacan por unas cualidades muy superiores al resto son los elegidos para dar el salto. Entonces comienza su entrenamiento, y adiestramiento. Alguna vez lo he explicado ya en redes sociales, si cogemos dos hermanos de una misma camada y los entrenamos de diferente forma uno cazará sin problema 6 horas dosificándose  y el otro concursará 15 minutos dándolo todo, vaciándose en ese tiempo. Ambos tienen las mismas cualidades que han sido modeladas por nosotros para una u otra cosa ¿entendido?

Bien, y ¿por qué hay gente que sigue viendo esos perros en un turno corriendo a gran velocidad y alargándose decenas de metros, cuando no centenas y aseveran que esos en su coto no ponen una perdiz?. Por ignorancia, la gente cree que es la perdiz la que no se deja mostrar, no se dan cuenta de que es el perro el responsable de mostrar o no, jamás la perdiz.

Lo he explicado cientos de veces, si quieres que tu perro muestre las perdices de tu coto, esas que son las más bravas del mundo mundial sin parangón alguno en ningún lugar de la tierra, solo tienes que seguir estas pautas básicas fundamentales:

1.- Educa a tu perro, no importa que se alargue siempre que te obedezca y muestre.

2.- No dispares jamás sobre nada que no haya mostrado tu perro

3.- Saca a tu perro todo lo posible que huela, corra, disfrute y haga buen binomio contigo.

Te garantizo que haciendo eso, tu perro, si es de muestra, mostrará las perdices salvajes.

Partiendo del dicho popular “Cada maestrillo tiene su librillo” mucha gente da por sentado de que cualquier método sirve, es bueno y da resultados. “Conozco a uno que le funcionó”- sentencia habitual de coloquio de bar, frase lapidaria donde las haya y que sirve para cualquier tipo de conversación, desde la reparación del coche hasta la construcción de la chimenea de la casa de la finca pasando por la educación de nuestro perro.