Casos reales

Casos reales

En esta sección de nuestro blog sobre adiestramieto canino, os iremos presentando diferentes casos reales de perros de caza como pointers, setter inglés, epagneul breton, braco alemán o deutsch drahthaar que van llegando a nuestras instalaciones para tratar distintos aspectos de adiestramiento y corrección o modificación de conductas. Complementaremos nuestros artículos con videos de los perros para que podais ver como se comportan y como se debe actuar en cada caso.

POSITIVISMO EXTREMO

 

Jesús Barroso de la Iglesia

Me vais a permitir que hoy no hable de adiestramiento, estoy cansado. Llega un momento en que la estupidez humana se ha convertido en un virus que se propaga por el aire como las esporas de los champiñones y a la par que estos, crecen y se reproducen en la oscuridad, escondidos, hasta que un día levantas una piedra y te salen cuarenta imbéciles que entre todos no saben hacer la “o” con un vaso pero sin embargo son expertos etólogos, conductistas, o inclusive psicólogos caninos por la gracia del CCC ¿recordáis aquellos cursos a distancia donde aprendías a tocar la guitarra o a ser aparejador en dos meses?.

Las corrientes animalistas se propagan teniendo como mejor conductor a la ignorancia, siendo necesario siempre un “gurú” que da la sensación de que “sabe” (a tocino si lo untan). Dificilmente va a distinguir un perro de una cabra, pero sabe.

Bien, resulta que un buen día un “besacabras” conoce a “Jimmi” en el parque paseando a “Bobby” y resulta que persigue el “Frisbi” que no veas lo que mola y decide apuntarse a las clases de “adiestramiento asistido positivista” donde le van a explicar las teorías de Skinner del siglo pasado y de cómo Karen Pryor unos años después, pero también en el siglo pasado une “reforzamiento condicionado positivo” a una ranita de chapa y nace “el Clicker”.

Resulta que el “besacabras” empieza a descubrir las “nuevas” metodologías, pero no se queda ahí ya que su mente enfermiza tiende a humanizar, si ya no lo hacía antes, y se pone en el lugar, siempre, siempre de su perro y del resto de perros claro. A partir de ahora todo propietario que no use arnés tipo k9 está maltratando a su perro.

Este tonto a las tres, no se entera de que cada perro tiene unas motivaciones diferentes, porque sus instintos son diferentes, no se entera de que las sensibilidades físicas, auditivas, odoríferas, etc…son diferentes en cada perro. Por lo tanto no se puede juzgar a la ligera cuando otra persona inclusive conociendo la “novedosa” metodología, no la utiliza de forma extrema si no que la adapta para aplicarla junto al “Reforzamiendo condicionado negativo” también del señor Skinner en el siglo pasado y antes de él Edward Thorndike promulgó la ley de conducta animal : “Cualquier conducta premiada tiende a repetirse y cualquier conducta castigada tiende a erradicarse o a desviarse hacia otra”.

Eso amigos, es la base del adiestramiento moderno y dependiendo sobre todo y por encima de todo de las premisas “Motivación”, “Instinto” y “Sensibilidades”, vamos a utilizar una u otra forma o ambas para llegar al fin buscado que no es otro que el correcto adiestramiento de nuestro perro o el del vecino. Y si en el camino tenemos que tirar de una correa en determinadas ocasiones y debido a determinadas motivaciones o tenemos que aplicar un estímulo a través de un collar electrónico, no pasa nada, no maltratamos, por qué no hace daño.

Ahora que os he puesto en antecedentes, paso a contaros lo que sucede últimamente si te ven utilizar un collar de impulsos eléctricos o sin ir tan lejos, si te ven utilizar un collar estrangulador…¡maltratador! Te dice el “esnucasapos” sin tener en cuenta nada de lo que os he explicado anteriormente. Me da lo mismo, podéis pensar o no, entonces si no os da lo mismo os voy a dar argumentos en vuestra defensa.

¿QUIEN QUIERE MALTRATAR A SU PERRO?

 

Parece ser que en esta sociedad enferma hay gente que disfruta con algo similar, pero es igual, todos sabemos que maltratadores hay 4 pero sospechosos de ello somos todos y si además eres cazador, apaga y vámonos. No os llevéis a engaño, somos el que colgó en la pared de su casa la cabeza del padre de Bambi y ese trauma amigos,…ese trauma caló hondo en la mente obtusa del “besacabras”. La imagen es terrible, perro de caza que pasea con un collar de impulsos eléctricos; Las alarmas del parque saltan: ¡maltratador! ¡maltratador! Y las miradas inquisidoras te atraviesan la nuca…De pronto una vocecilla pregunta ¿ y por qué no te pones tu eso donde yo te diga? -Ya me lo he puesto bonita, es requisito primordial.

Rápidamente repasan sus apuntes del curso aquel, al grito unísono de ¡oh my god! Que mola que te cagas y no queda tan católico como el castizo ¡Dios mio!.

No van a entender jamás que la utilización del collar de impulsos eléctricos no es maltrato, hace menos daño a un perro que un collar normal y corriente de cuero de toda la vida o inclusive daña menos que el arnés molón k9 (más de un perro con llagas he visto por tirar y tirar y tirar, por qué el arnés incita a tirar, si no lo sabéis ya os lo digo yo).

No van a entender jamás que para poder usar el collar de calambres, previamente mi perro se ha comido un camión de Frankfurt aprendiendo a obedecer a través de la metodología del reforzamiento condicionado positivo o cualquier otra sin condicionamientos pero siempre positiva, da igual.

No van a entender que nuestros perros de caza tienen unos instintos de persecución, de presa, de muestra, de búsqueda que ante una motivación de caza para lo único que nos sirven las metodologías positivas son para tener una base y que ahora aprendan antes y mejor, si, pero no pueden ser jamás sustitutas, hablo de perros de caza.

Si alguien es capaz de lograr que un perro no persiga un conejo cuando este salga en carrera solamente usando métodos no cohercitivos…que cambie de perro.

¿Que son métodos cohercitivos? Cualquier forma física de impedir esa carrera, ya sea utilizando correas, cuerdas, collares, impulsos eléctricos o vibratorios…Por qué esa es otra, creen que los collares que vibran si son positivos. Mi experiencia me hizo dejar de utilizarlos por que asustan muchísimo a perros que sin embargo soportan sin inmutarse un nivel bajo de estímulo del eléctrico y responden correctamente y alegremente que realmente es la forma por la que deberían medir cualquier método empleado en la educación de un perro.

Y finalmente no van a ser capaces de entender jamás, que los collares de impulsos eléctricos han salvado muchas vidas al lograr consolidar la llamada de forma perfecta, de tal forma que nuestro perro deje de perseguir una liebre en carrera si le llamamos y acuda a mi llamada a buscar su premio, por qué así lo he educado.

Ante tales argumentos al final, siempre, acaban con la misma canción: “no obliguéis a vuestros perros a cazar y así no tenéis que usar el collar de impulsos eléctricos”

Para esta gente es peor eso que tener a un perro condenado a salir atado de una correa extensible el resto de su vida, a visitar el mismo parque, a oler los mismos olores de los mismos perros un día y otro y a no poder correr ni desarrollar sus instintos. Eso no es maltrato ¿verdad? Esta gente son castradores de estímulos.

PD: No pretendo criticar a “Jimmi” (alguien ficticio inventado para este artículo) ni a todo un colectivo que utiliza y enseña las metodologías a las que aludo, la crítica va por los que de forma talibán aplican esos métodos, o cualquier otro ojo, los extremos nunca son buenos. Y se de lo que hablo ya que nunca desdeño charlas o cursos, desde metodologías cognitivas hasta camisetas abrazaperros antiestrés. He llegado a escuchar de boca de un profesional que decirle NO a un perro le causa estrés, por tanto el castigo, inclusive en su forma verbal debe ser desdeñado. Obviamente este señor no tiene hijos. A mi lo que me causa estrés es que el banco me diga NO llegas a fin de mes.

POR FIN. Después de unos cuantos años, este martes 14 de Marzo del 2017 a las 20,00 horas se va a estrenar en el canal Caza y Pesca del Movistar plus, el primero de los 4 capítulos de la serie Adiestrando al Grupo 7.

Cada mes se estrenara un capitulo nuevo, con casos reales, de los que os iremos informando y atendiendo desde esta, vuestra página, así como de nuestros canales sociales como Facebook o Youtube, sobre cualquier duda que tengáis al respecto de los distintos temas que irán apareciendo en los programas.

Un buen cobro de nuestras piezas de caza abatidas es algo fundamental en el ejercicio de la caza. A todos nos desagrada ver caer una pieza y que nuestro compañero de caza no la localice, o si lo hace, este se haga con ella y no nos la traiga donde nosotros nos encontramos. Si ademas nuestro cazadero habitual es de esos complicados donde tenemos que tirar a perdices lejanas, en asomos y con mucha maleza, el perro y un buen cobro se hace totalmente indispensable.

El cobro es uno de los ejercicios más difíciles de trabajar, ya que son muchísimas las variaciones y casuísticas que pueden llegarse a producir para que un perro no cobre o cobre de manera incorrecta. El cobro podemos dividirlo en tres fases.

El cobro es uno de los problemas más habituales en los perros de caza. El cobro tiene dos componentes básicos fundamentales, la LLAMADA como ya hemos dicho otras veces, y la CONFIANZA. Obviamente cuando comenzamos a trabajar con un perro, no es lo mismo trabajar con un perro cazador sin taras que con un perro cazador tarado.

Sua es una joven perrita de 3 años de edad. Esta setter inglés lleva ya un par de temporadas cazando con su dueño a un muy buen nivel. Esta setter inglés es una gran cazadora, con mucha pasión e incansable en sus largas jornadas de caza. Hasta aquí todo perfecto, una perra con pasión y cazadora.

Luca es un joven epagneul breton de un amigo y alumno a uno de nuestros cursos de adiestramiento canino. Luca es un breton que en el curso mostraba muy bien las piezas, con muestra firme y persiguiendo la pieza de forma enérgica sin ningún tipo de problema. 

Floc de Baenre es un joven pointer con el que estamos trabajando distintos aspectos de adiestramiento. En esta ocasión veremos en el video el trabajo que estaos realizando con Floc para realizar el cobro a la orden como un paso previo a la realización del respeto al vuelo.