Métodos populares del adiestramiento de perros, al filo de la navaja

Abr 20 2017
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Métodos populares en el adiestramiento de perros Métodos populares en el adiestramiento de perros

Partiendo del dicho popular “Cada maestrillo tiene su librillo” mucha gente da por sentado de que cualquier método sirve, es bueno y da resultados. “Conozco a uno que le funcionó”- sentencia habitual de coloquio de bar, frase lapidaria donde las haya y que sirve para cualquier tipo de conversación, desde la reparación del coche hasta la construcción de la chimenea de la casa de la finca pasando por la educación de nuestro perro.

 

Aquí nadie va a decir que algunos métodos populares enfocados al adiestramiento o educación de nuestro perro, no funcionen, no me atrevería, pero si voy a tratar de que aprendamos a sacar una balanza imaginaria de nuestra chistera. Pongamos en un lado los pros de ese método y en el otro los contras. Veamos después a que lado se inclina esa balanza y tomemos una decisión. Es así de fácil, así de simple, pero claro no todo el mundo sabe apreciar los contras.

Quizás el exceso de confianza, o el exceso de charlas en el bar con afamados licenciados de la facultad “conozco a uno que le funcionó” sean motivos suficientes para no ver esos efectos negativos que pueden y de hecho producen, aunque no siempre, los métodos de enseñanza populares del adiestramiento de perros

Cuando este artículo llegue a vuestras manos estaremos en las postrimerías de la media veda, tendremos ya preparados todos los aperos de caza, espero que el perro en forma para evitar golpes de calor y disfrutar de él con todas las garantías. Pero también habrá algún problemilla que nos ronde la mente sobre ese cachorrón que se va a enfrentar a su primera temporada de caza o aquel otro que habiendo cazado la temporada pasada, esta sea su primera media veda. La codorniz es un pájaro pequeño para la boca del perro y jugoso a su paladar acostumbrado únicamente a las bolitas de pienso extrusionado.

Otro dicho popular dice que es mejor prevenir que curar, por lo que si hemos entrenado el cobro en el perro de forma correcta no debemos temer nada. El perro cobrará, portará y traerá tal y como le hemos marcado con nuestro entrenamiento. Pero claro puede ocurrir que ante semejante manjar al can le de por comerse las codornices. “¡me cagonlaleche! ¿Pues no se ha comido la codorniz?”.

Después de las maldiciones en voz alta, aunque estemos solos, queremos de la forma que sea liberar ese cabreo y según el perro se acerca le metemos un puntapié, CRASO ERROR, la balanza se inclina del lado de los contras totalmente, el perro asocia la patada al hecho de venir a la llamada y omite desde entonces esa orden para evitar más patadas.

Pero en ese momento se nos ilumina la mente, nos acordamos del catedrático del bar que decía aquello de: “Si se traga una codorniz le abres la boca y le metes un puñado de sal, pólvora o tierra, mi padre lo hizo siempre y siempre le funcionó”. ¡ESPERA! Antes de proceder con el método, saquemos la balanza a escena y veamos los pros y los contras:

PROS:

• El perro deja de tragarse las codornices porque asocia el castigo normalmente en forma de vomitona con el hecho de tragarse las piezas.

CONTRAS:

• El perro puede asociar el castigo no con el hecho de tragarse la pieza, si no con el hecho de traer la pieza, el resultado es que el can deja de cobrar.

• Tanto la sal como la pólvora o la tierra pueden llegar a ser ingeridas por el perro al obligarles nosotros, en cualquiera de los casos estos elementos son nocivos para el estómago del perro y le pueden producir desde problemas gastrointestinales, hasta una perforación de estómago o incluso la muerte, también yo conozco a uno que le pasó y todavía hoy no cree la versión del veterinario: “Que va a saber esta gente, si la tierra es buena para el trigo no puede ser mala para un perro” hombre ahora mala no es, el perro tiene metro y pico de ella encima. La balanza se ha decantado por los contras, este método yo no lo usaría.

Para remediar este problema entrenaría el cobro desde el principio, ya dediqué a este tema un artículo completo y traté este problema concreto y no es cosa de repetirlo, el perro traga por excesiva ansiedad en el cobro, por que su instinto de predador está todavía dibujado en sus genes, una buena solución sin ningún elemento “contra” es utilizar piezas congeladas y entrenar el mantenimiento de la pieza en la boca del perro, de este modo conseguiremos que no suelte porque mantiene la mandíbula fija y como efecto rebote si mantiene la fijeza en la mandíbula no traga, así de simple.

Seguimos la jornada tras las codornices y nos encontramos con otro cazador muy enfadado, su perro se mantiene tumbado en el suelo, solo le falta autoenterrarse ¿Qué pasa? –preguntamos. Pues mira lo que hace al escuchar un tiro- nos responde el hombre desesperado porque las ilusiones puestas en el perro se han truncado con el primer disparo. Nada, eso es fácil de arreglar – dice un tercer cazador que se acerca al ver la escena – tu sujeta al perro con la correa que yo empiezo a pegar tiros, ya verás como se acostumbra al ver que con él no va la guerra.

¡QUIETO! Vamos por la balanza otra vez.

PROS:

• Este método viene a ser parecido al del campo de tiro pero más a lo bruto si cabe, consiste en ir acostumbrando al perro a los disparos al principio desde lejos para irnos acercando poco a poco a la escopeta. He oído comentar que algunos han conseguido eliminar el miedo a través de este método, también se que muchos más han recibido el último de esos disparos, el de gracia. De verdad que pros no le veo ninguno el que consiga quitar el miedo así es gracias a la suerte, no hay más.

CONTRAS:

• Todos los posibles y alguno más. Si no me gustan los pasteles y me obligan a comer una bandeja ¿empezarán a gustarme por ello? ¿si tengo fobia a las arañas y me meten en una habitación con cientos de ellas dejaré de padecer aracnofobia? Posiblemente daré gracias de no padecer del corazón porque me pega un soponcio seguro. Este quizás sea el método popular de solucionar problemas con mayor arraigo popular valga la redundancia, y el que demuestra mayor desconocimiento de psicología animal.

Para eliminar el miedo a los tiros debemos averiguar si ese miedo proviene por alguna experiencia anterior, cual es el grado de ese miedo y cual es la respuesta del perro si de miedo, pánico o pavor. Normalmente el miedo a los tiros se da en perros faltos de carácter, de comportamiento muy sumiso aunque tambien se puede dar en perros poco socializados, que han tenido poco contacto con el ser humano y menos aún con los ruidos cotidianos de este.

En este segundo caso el perro EXTRAÑA, no teme y esos perros se recuperan en campo de tiro y en una avenida de cualquier ciudad, pero los otros, los faltos de carácter, dependiendo del grado, claro está, es muy difícil recuperarlos, solamente el método y la paciencia del dueño conseguirán algún logro. La mejor solución pasa por la prevención, tanto a la hora de hacer una camada eligiendo bien a los padres, que no tengan taras en el carácter, como a la hora de socializar al cachorro.

Si no hemos podido prevenir y nos toca un cachorro así ya he dicho que el método y la paciencia es fundamental. Métodos “aceptables” desde mi punto de vista hay varios, desde hacer asociar al cachorro la detonación con la comida y poco a poco, sin prisas, empezando con globos. Si con globos que su detonación no es tan ruidosa hasta llegar a un tiro de escopeta pero siempre a la hora de la comida, tranquilizando al perro y haciéndole coger confianza. Hasta hacer que la asociación sea con la pieza de caza.

En este caso debemos partir de la base de que el perro cobre bien, y le veamos pasión por el cobro. Entonces utilizando una pieza de caza real aprovechamos su cobro para hacer una detonación, al principio alejada del perro y poco a poco acercándonos un poco más. Incluso he visto perros a los que se les ha quitado el miedo a los tiros simplemente disparando a una codorniz que previamente ha mostrado el perro y que ha sido abatida cuando este la perseguía afanosamente, la asociación disparo-pieza ha sido clave.

No quiero con este artículo vilipendiar a nadie. La sabiduría popular muchas veces no lo es tanto, pero no todo el mundo tiene acceso a nada más. Por eso aprovechando estas páginas solo os puedo aconsejar que antes de aplicar cualquier método, cualquiera que llegue a vuestros oídos por el boca a boca o por los ojos a través de esta publicación o cualquier otra, que saquéis la balanza imaginaria, sopesar los pros y los contras, analizad o por lo menos intentarlo, de que forma va a asociar el perro el nuevo ejercicio y si os ponéis manos a la obra, ante cualquier atisbo de bloqueo por parte del can, parad, no conviene arriesgar, para eso están los casinos.

El mejor método popular es la prevención, la paciencia y el método, pero ¡¡ojo!! Porque un método, sea el que fuere nos haya funcionado bien con un perro no quiere decir que con otro vaya a dar el mismo resultado, da igual que ese método sea de libro, de enciclopedia o popular, no hay dos perros iguales. Algo tan simple como eso parece que no se le mete en la cabeza a mucha gente ¿cómo entonces se lo vamos a meter en la cabeza del perro?.  

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Jesus Barroso

Adiestrador con más de 20 años de experiencia. Colaborador activo en prensa especializada como Perros de Caza, web del grupo V o Federcaza. Profesor en numerosos cursos sobre adiestramiento del perro de caza.

 695 368 411    jbsensei@hotmail.com

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