EL MIEDO

Sensei Nov 17 2019
Valora este artículo
(3 votos)

EL MIEDO EN LOS PERROS

Jesús Barroso de la Iglesia

 

¿Qué es el miedo?

El miedo es una sensación de angustia que conduce a la desconfianza cuando es leve y a la huida o bloqueo cuando es fuerte. El miedo aparece debido a una mala experiencia unida a unas sensibilidades altas, es decir se puede ser propenso al miedo de nacimiento, no miedoso de nacimiento. El miedo es algo que se puede neutralizar, pero no erradicar, ya que se produce debido a que el individuo es propenso y por tanto puede volver en cualquier momento si la asociación no es positiva, si no es la correcta.

 

¿Es el miedo innato o aprendido?

El miedo para ser innato debe heredarse, pero no es posible ya que para tener miedo es necesario tener una experiencia negativa, ya que el miedo no es más que una alarma que el cerebro lanza para evitar algo. Se llama instinto de evitación con el que todo mamífero superior nace. Bien ¿entonces que se hereda? Se heredan las sensibilidades altas. Quizás sensibilidades auditivas altas, quizás físicas, quizás visuales o puede que un cachorro herede todas las sensibilidades altas. Pero no por eso va a ser un perro miedoso, necesita tener malas experiencias para que el miedo aparezca.

Lo que si puede suceder es que la madre transmita ese miedo a los cachorros ya desde el útero o cuando han nacido y están mamando. Se ha demostrado que si la madre se encoge asustada por un ruido fuerte, los cachorros se asustarán a esos ruidos fuertes igual que su madre porque ella los ha enseñado a asustarse.

Ese miedo que heredan de la madre, no es realmente heredado si no que es aprendido, es imitado.

Problemas

Estos cachorros que nacen con unas sensibilidades altas son candidatos a tener miedos de todo tipo. El más típico es el miedo a los ruidos fuertes que puede desembocar en miedo a los disparos si el dueño de ese cachorro no trabaja bien la iniciación a los disparos.

Por eso insisto tanto en no arriesgar, ¿Cómo consigo no arriesgar con un ejemplar así? Muy sencillo, recurriendo a lo único en este mundo que logra convertir las sensibilidades altas en medias o inclusive bajas, “las motivaciones”.

Y cuando hablamos de motivaciones hablamos de todos los estímulos que sean positivos para el cachorro. Por ejemplo si tenemos el perro en casa o en el canil, nuestro perro es de sensibilidades altas y no le gusta la correa y le va a coger miedo por lo que luego nos resultará imposible adiestrar. Bien, necesito una motivación para que asocie la correa a algo positivo y las sensibilidades físicas bajen; la comida puede ser un buen medio si es tragón, las salidas del canil o de nuestra casa les  motivan bastante, aprovechemos esos momentos y no hagáis como hace mucha gente que atrailla cuando los va a recoger, por favor, las asociación es negativa, correa es igual a fin de fiesta.

¿Cómo bajar esas sensibilidades para iniciar a los disparos? Con caza, que huelan caza, que persigan caza, pero durante varios días o semanas, el tiempo nos lo dirá cada ejemplar y nos dirá el momento justo para disparar al aire mientras persigue lejos ya esa codorniz, bien emplumada, que le pusimos con 6 o 7 meses, antes olvidarse de la granja. A partir de los 6 meses el oído interno se considera formado, es a partir de ese momento cuando podemos ponerle el beeper, nunca antes por favor ya que os arriesgáis a crear una lesión de por vida en el oído al cachorro.

Un error muy típico que comete mucha gente es habituar sin asociación, por el mero hecho de que escuche ruidos fuertes. Sacan a los cachorros con 3 o 4 meses y se lían a dar cacharrazos contra el suelo sin venir a cuento. Eso no sirve de nada amigos, si lo hacemos justo antes de darles de comer, sirve de mucho porque creamos una asociación positiva, ruido fuerte es igual a comida.

¿Cómo habituar al beeper y evitar que el miedo aparezca? Asociándolo con algo positivo, se le puede empezar a poner a ratos mientras come, al sacarlo o poniéndoselo a otro perro y que lo vea mostrar y perseguir codornices junto a él. Cualquier forma en que evitemos una mala experiencia y que produzca miedo será correcta.

Bien, vale, nunca tuve que tomar esas precauciones y nunca tuve problemas, podéis pensar alguno. Estamos hablando de perros que nacen con tendencia a tener miedo, es decir sensibilidades altas que pueden producir miedo a algo si la asociación no es positiva, es simple.

¿Pueden aprender a ser miedosos los perros?

No, realmente no, pero es una forma de hablar coloquial entre los “perreros”. Queremos decir que un perro puede darse cuenta de que a través de demostrar miedo logra ciertos beneficios: Se libera de la presión, otros perros no le atacan o cesan de acosarlo…

Podríamos decir que son señales de calma llevadas al máximo de su expresión para lograr que lo dejen tranquilo.

Para llegar a comprender todo correctamente no viene mal refrescar la memoria con algunos fundamentos elementales como la ley de conducta animal que el psicólogo norteamericano Thorndike promulgó a principios del siglo XX y rezaba : “Cualquier conducta premiada, tiende a repetirse y cualquier conducta castigada, tiende a erradicarse o a desviarse hacia otra”

Veamos un ejemplo: Los cachorros de mes y medio juegan entre ellos y comienzan a forjarse los roles familiares o de manada. Hay cachorros que nacen más dominantes y otros más sumisos, más sensibles y menos sensibles. Es el eterno debate, la unión de carácter y sensibilidades, que según el emparejamiento tendremos toda una serie de conductas en un futuro más o menos predecibles.

Bien, esos cachorros juegan y se muerden, ruedan buscando mantener la posición y dominar a su hermano dependiendo de su tendencia claro. Los hay que rehusarán la lucha en cuanto el juego se pone brusco y los hay que se enfadarán más si les causan daño, todo va a depender del carácter y de las sensibilidades, insisto.

Pero hay a veces, que algunos cachorros sin atisbos de dominancia se dan cuenta, es decir, aprenden a través de una asociación simple, que al sufrir dolor por el mordisco del hermano y chillar, su hermano cesa el ataque de forma automática. ¿Qué ha pasado? Los perros vienen de fábrica con sus cerebros programados como si fuesen chips electrónicos, a no apretar con la boca si escuchan chillar. Hay una teoría que cree que esto es así para evitar que la madre mate a algún cachorro mientras mama, al excederse en el castigo que les inflige si le hacen daño con sus dientes recién salidos.

La asociación ha calado hondo en ese cachorro, cómo cualquier conducta premiada tiende a repetirse, y para ese cachorro que le dejen en paz es un premio, no dudará en comenzar a chillar en cuanto otro perro le agobie. ¿Cuál es el problema? El problema es que estas conductas, llamemoslas atípicas o anómalas, suelen traspasar las relaciones intraespecíficas y llegar a mostrarse en la relación con los humanos.

De esta forma nos podemos encontrar con ejemplares y de hecho nos encontramos, que a la menor presión a la que los sometamos se ponen a chillar como si los matasen. Lo sujeto para cepillar, revisar espigas en patas o cualquier acción que no les resulte agradable y chillarán porque así aprendieron a librarse cuando eran cachorros. El problema es que al escuchar el chillido, nosotros solemos responder soltando asustados su pata o lo que estemos haciendo, “pobre le hice daño” , pensamos, y sin quererlo estamos reforzando esa conducta, estamos logrando que se repita.

Adiestramiento

Llegada la edad idónea de ponernos a trabajar con nuestro perro, nos vamos a encontrar con muchos problemas debido a lo que estamos viendo en estas líneas.

Tenemos entre manos un ejemplar tremendamente inteligente, pero cuidado, que eso no quiere decir que tenga buena capacidad de aprendizaje, aprende lo que a él le gusta y siempre que no le someta.

Bien, teniendo esto en cuenta lo tenemos fácil, vamos a recurrir a condicionamientos en positivo, clicker y abundancia de premios y problema resuelto ¿no? Bueno hasta cierto punto si, pero debemos recordar que se trata de un ejemplar perteneciente a una raza de caza y que tenemos intención de utilizarlo para cazar, por tanto cuando entren en escena las motivaciones típicas de la caza, ya sabemos todos que los premios no funcionan, que por muy bien que tengamos enseñado a nuestro perro, la presencia de ese conejo o el bando de perdices lo van a convertir en sordo de forma espontánea ¿verdad? Es lo que en su día llamé “metamorfosis del perro” y teniendo al perro con una buena obediencia básica, podremos empezar a consolidar esta con la presión necesaria ante tanta motivación cómo se nos presenta.

Es decir, utilizo presión con la correa para trabajar y fijar, quieto, muestra, guía y patrón, por este orden y siempre que necesitase este trabajo, hablamos en sentido figurado. ¿qué va a ocurrir? Que ante la presión de la correa, aunque sea leve, el ejemplar que tenemos entre manos chillará, lo aprendió de cachorro y nosotros hemos reforzado esa conducta cada vez que lo cepillábamos o quitábamos espigas de sus patas. No debéis hacer caso, es una trampa, hay que sacarlo de ese estado, dar un jalón con la correa y corregirlo para inmediatamente premiarlo con comida y el ya condicionado “muy bien”.

Mucho cuidado que he visto ejemplares entrar en estado de locura al comprobar que su artimaña no funciona, saltar igual que cabras, retorcerse,…siempre chillando como si en verdad sufriesen algún dolor, solamente debemos aguantar y esperar y en ese momento en que se calman premiar esa calma, muy bien + comida y seguir, nunca cesar el ejercicio porque si no estaremos reforzando esa conducta de defensa.

Lo siguiente suele ser un bloqueo, ya no hay chillido o será leve, bien, se le saca de ese bloqueo a base de leves tironcillos con la correa o si nos viene bien para trabajar el quieto en ese momento, aprovechamos esos bloqueos y le premiamos (siempre que haya habido previa orden de quieto, nunca que se bloquee por su cuenta premiaremos, ojo con eso), todo va a depender de cada momento y de lo que estemos trabajando.

Imaginar lo que puede suceder con este tipo de ejemplares si nos ponemos a usar el collar de impulsos a las primeras de cambio, sin este paso intermedio necesario, no me canso de recordaroslo. Pues un desastre, comenzaría la típica frase lapidaria “con este perro no se puede usar el collar de impulsos” o “el collar ha estropeado a este perro”. No es verdad, el collar no estropea, es el que aprieta el botón el que estropea, por no haber tenido en cuenta nada de lo que hay que tener en cuenta, entre otras cosas, todo esto que hemos estado viendo, el miedo aprendido.

Visto 839 veces Modificado por última vez en Nov 17 2019
Inicia sesión para enviar comentarios