EL OLFATO Destacado

Sensei Dic 04 2019
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EL OLFATO, ESE GRAN DESCONOCIDO

 Jesús Barroso de la Iglesia

 

Una mañana de agosto a eso del mediodía, horario por supuesto, que no solar, reposaba a la sombra con un amigo mientras nos refrescábamos nosotros y a los perros después de algunas horas tras las africanas. Mi amigo estaba preocupado porque su perro no había estado a la altura de otras ocasiones, mejor dicho de otras temporadas. Siempre había presumido de la gran “nariz de verano” que su pointer guardaba como un tesoro, envidia de cualquier cazador que se preciara de serlo.

En sus divagaciones no encontraba explicación ¿sería por el celo? Va a ser eso –meditaba en voz alta- aunque la he sacado poco, con estos calores no apetecía......

Seguro que a más de uno le ha venido a la memoria alguna conversación parecida o lo ha vivido en sus propias carnes,.... siempre buscamos causas, al menos los que se preocupan algo del perro, pero siendo realistas ¿tan poco sabemos del olfato del perro? ¿cómo son las emanaciones que deja una pieza? ¿cómo huele un perro? ¿porqué por alto o porqué por bajo? Intentaré despejar un poco este dilema con ayuda de la ciencia.

INFLUENCIA FISIOLÓGICA

 La forma del cráneo y del hocico del perro van a ser influyentes en el olfato, de esta forma los perros braquicéfalos (craneo redondo y hocico corto, perros de presa, molosos,...) y los dolicocéfalos (craneo y hocico alargados, galgos y lebreles) tendrán peor o menos olfato que los mesocéfalos (craneo y hocico proporcionados) ya que las cavidades nasales muy cortas o muy largas impiden la correcta conducción de los efluvios odoríferos.

Pero ¿dónde tienen que llegar esos efluvios? Primero debe llegar a la mucosa pituitaria, donde se encuentran las células olfatorias y de ahí al cerebro que será el que “traduzca” ese efluvio ¿de que forma? En forma de imagen. El cerebro en este caso se comporta como un ordenador programado y transforma el olor en una imagen, para ello necesita haber tenido experiencias, ahí podemos adivinar la razón por la que un cachorro de una raza de muestra no realiza esta en su o sus primeras tomas de contacto con caza, necesita de experiencias previas para poder guardar en su cerebro la imagen de una perdiz por ejemplo, aplicada al olor de esta.

Las células olfatorias tienen gran importancia según lo visto, para que os hagáis una idea, un perro puede rondar los 200 millones mientras que en un hombre apenas llegan a los 10 millones. Este número de células también varía en cada raza, pero lo que más puede importar a los cazadores sean las influencias externas, ahora las veremos, pero antes vamos a ver de que forma muestra su olor una perdiz o un conejo.

TIPOS DE EMANACIONES

 

Un animal, sea el que sea, desprende olor corporal, pero ese olor se va a quedar con él o se disgregará dependiendo de varios factores. Por ejemplo si un conejo está “enmatado” y sin moverse, el olor que desprende se quedará con él rodeándolo, formando una especie de burbuja en cuyo interior se encontrará el conejo.

¿y si hay viento? Entonces, esa esfera se convertiría en una especie de cono, cuyo vértice sería el conejo y la base se iría agrandando pero también disipando en la distancia. (teoría de las corrientes de aire corporales según Syrotuck)

¿y si el conejo se mueve? Tendríamos que añadir al “cono odorífero” visto anteriormente, un depósito en el suelo de partículas odorantes que formarían un rastro.

Si hay demasiado viento las emanaciones se disipan, ese cono al que hacíamos referencia se deformaría, agrandaría y se haría imperceptible. Y mucha gente piensa que a mayor viento mejor cogen emanaciones los perros, la ciencia dice lo contrario.

Visto esto podemos catalogar los olores en dos tipos:

.- Olor atmosférico, que está constituido por partículas o moléculas odoríferas    ligeras.

.- Olor de rastro, que está formado por moléculas odoríferas pesadas.

INFLUENCIA DEL VIENTO Y DEL CALOR

La influencia del viento más o menos la hemos visto, pero ahora que tenemos claro los tipos de olores será fácil deducir que el viento afectará más al olor atmosférico que al olor de rastro, por la sencilla razón de que el primero está formado como hemos explicado por partículas ligeras y el segundo por pesadas, por tanto una ligera brisa alargará lo que antes hemos llamado “cono odorífero” y a nuestro perro le resultará más sencillo de localizar.

 ¿Y el calor?

Está claro que el calor afecta a nuestros perros, pero no solamente en forma de cansancio físico y sed. El calor hace que se reseque la mucosa pituitaria donde se hayan las células olfatorias, lo cual produce irremisiblemente una disminución de la sensibilidad olfatoria. La temperatura alta modifica tanto la humedad ambiental como la densidad del aire y esto produce variaciones en el desplazamiento de las emanaciones que despide una pieza, se desmorona la teoría del cono odorífero y su desplazamiento.

Como vimos anteriormente hay dos tipos de olores, de emanaciones, el atmosférico y el de rastro, bien, hemos visto que el viento influye de manera diferente en los olores pero ¿y el calor? Como hemos visto el calor afecta al olfato del perro pero no afecta apenas al olor que hemos llamado de rastro, por tanto podemos concluir que las variaciones climáticas afectarán sobre todo al olfato del can y al olor atmosférico pero poco o nada al olor de rastro formado por partículas pesadas.

¿os dais cuenta ahora porqué los perros de muestra en media veda o descastes de verano acaban bajando la cabeza cual sabuesos? No es la primera vez que se oye decir que un perro que baja la cabeza es porque tiene poca “nariz”. Efectivamente, en ese momento y con ciertas condiciones climatológicas el olfato pierde una gran parte de su “poder” real.

NARIZ DE VERANO

 ¿Existe realmente la nariz de verano? Creo que después de lo visto queda claro que al menos de forma innata NO. La nariz de verano no es más que un puzzle formado por experiencias y por la forma física en la que se encuentre el perro. Yendo al principio del artículo con la anécdota de las divagaciones de mi amigo, nos damos cuenta que la forma física o mejor dicho una buena forma física, unida a una buena adaptación al clima es lo que nos va a llevar a que el perro sea poseedor de esa nariz de verano, sin olvidarnos claro está de la experiencia que ese perro tenga, pero eso es algo más secundario en el caso que nos ocupa.

Me gustaría pensar que ahora que sabéis de que forma funciona el olfato del perro y de que forma le afecta el viento y el calor os toméis más en serio la preparación física de vuestro perro, ya que de nada sirve tener las mejores genealogías, llevar a cabo el mejor de los adiestramientos, tener a nuestra disposición el mejor coto de codornices del mundo, que como dejemos de lado la preparación física de nuestro perro, no habremos conseguido nada.

Remontándome de nuevo a la pequeña anécdota de mi amigo, si recordáis se preguntaba si el celo de su perra le afectaría de alguna u otra forma. Según estudios científicos modernos efectivamente le afecta, pero de forma POSITIVA. Después de varios experimentos, ha quedado demostrado que si a un macho le inyectamos testosterona su sensibilidad olfativa aumenta considerablemente, del mismo modo una perra en época de celo en la cual aumentan de forma natural sus niveles de progesterona, este aumento produce al igual que en el macho una mayor sensibilidad del olfato.

¿SE PUEDE ADIESTRAR EL OLFATO?

 Efectivamente se puede. ¿cómo? De la misma forma que adiestramos en obediencia, creando una asociación de un olor con algo positivo que logre motivar al perro. Con el olfato lo tenemos más sencillo, el perro es un depredador y los mamíferos depredadores utilizan su olfato para buscar el sustento, por tanto la motivación es aquí digamos que natural e intrínseca, no necesitamos más motivaciones que la misma pieza de caza.

Ahora bien, a través del adiestramiento del olfato podemos convertir un perro en especialista, ya que si ponemos al can en contacto con un único tipo de olor conseguiremos que su umbral de percepción disminuya, es decir omita el resto de olores y se centre única y exclusivamente en uno concreto.

También podremos “mantener en forma” el olfato de nuestro perro ¿cómo? Muy simple, poniéndolo en contacto con olores, con piezas de caza, acostumbrándolo a salir no solo a realizar sus necesidades fisiológicas si no también motivándolo porque encuentre, porque huela.

No saldrá al campo de la misma forma el día del desvede un perro que no sale apenas de su perrera o que sale a pasear por la ciudad que un perro que periódicamente sale al campo y olfatea y encuentra. ¿cómo? ¿qué el suyo sale y caza bien sin tanta comedura de tarro? Pues imagínese  como lo haría de la otra forma. No seamos como la zorra con las uvas, estas están maduras,...solo tenemos que estirar un poco el brazo coño.

           

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