¿Cómo entrenar con piezas de granja? Destacado

May 22 2017
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Pasados ya unos meses desde el cierre de la veda y ya en los albores de la primavera parece que nos vuelven las ganas de salir de nuevo al campo con nuestros perros. Es bueno perrear siempre que tengamos cuidado de no perjudicar ni entorpecer la cria de los animales que en estos momentos hacen sus nidos. A los perros les viene muy bien esas salidas para mantener su tono físico, mental y para mantener su olfato, si, el olfato también es algo que debe entrenarse, mantenerse.

 

Pero claro no todo el mundo dispone de terrenos para perrear en primavera, hay lugares donde gracias a una ridícula ley, el perreo es un delito, entonces ¿qué nos queda? Pues nos quedan los lugares de los que los cotos disponen catalogados como zonas de adiestramiento o nos queda alguna escapada a algún intensivo. Sea como fuere, al final tenemos en las piezas de granja una opción a la que debemos prestar atención y sobre todo conocer con detalle en que grado beneficia o perjudica al perro. Alguna vez me llegan consultas referentes al perreo con piezas salvajes, la gente pregunta si perjudica al perro de alguna forma buscar, encontrar y mostrar piezas que nosotros no abatimos. Bien, quiero dejar claro, que eso no va a perjudicar en aspecto alguno a ningún perro, al contrario, es una forma llamemos “natural” de asentar una muestra e incluso de asentar ese cachorro pasional y casi enloquecido que estamos criando. Aunque siempre recomiendo llevar alguna pieza congelada para entrenar el cobro un par de veces al terminar la jornada de perreo. Eso es algo que liberará ciertas tensiones y evitará la ansiedad en ciertos ejemplares, no en todos es necesario, pero tampoco es algo que perjudique a ninguno.

Veamos entonces como beneficia o perjudica a nuestros perros, esas escapadas o entrenos con granjunas (dícese en lenguaje coloquial a las piezas de caza procedentes de granjas).

Las piezas de granja por si mismas no van a perjudicar ni a beneficiar, eso quiero que quede claro, será la FORMA de usar esas piezas de criadero la que beneficie o perjudique, es decir somos nosotros, los que llevamos la gorra, los que beneficiamos o perjudicamos.

ENTRENANDO CON CACHORROS 

         Ya hemos dicho otras veces que al cachorro le vendrá de perlas ponerle las cosas fáciles. La granja nos va a ayudar en este aspecto, pero debemos conocer bien el método o la forma de hacer las cosas, sobre todo en sus primeras experiencias que le van a marcar de por vida. Es ahora cuando más cachorros se estropean por un mal uso de la granja o de la salvaje, si, si actuamos mal también podemos estropear un perro con caza salvaje.

         En la primera experiencia de un cachorro con una pieza de granja, muy importante es que el perro vaya atado con una correa larga o flexi (correa extensible), el método consiste en poner al perro de cara al viento y enseñarle una codorniz de nuestra mano aleteando, eso hará que su actitud pase a modo caza en el 99% de los casos, bien es momento de separarnos unos metros y sembrar la codorniz en hierba alta que le permita la huida fácil, nada de matas frondosas. Ahora con el perro siempre atraillado nos encaminamos hacia el pájaro y esperar a ver que ocurre. Si muestra, genial, espantamos el pájaro y se terminó por hoy, si no muestra, sujetamos para que no pueda atrapar y espantamos igualmente el pájaro y se terminó la sesión.

         Lo que estoy buscando es que el cerebro del perro guarde por un lado una asociación que será OLOR=IMAGEN DEL PÁJARO y por otro lado otra que será ausencia de CAUTELA = HUIDA del pájaro. Es decir espanto si no tengo cuidado y eso es lo que hará que la muestra salga a la luz.

         Ya lo hemos tratado varias veces en diferentes artículos, no voy a extenderme en este punto, ya sabéis que a base de repetir el entreno con el perro atado y espantar nosotros la pieza, el cachorro irá mostrando cada vez de forma más fija y segura. Si lo hacemos con caza salvaje no necesitaremos atar, porque el hecho de atar es solo para que no atrape y no estropear la muestra. Con caza salvaje el perro se irá dando cuenta por si mismo que o muestra o espanta. Aquí va a depender de cada ejemplar, como siempre, a unos les bastaran unas experiencias y con otros será necesario finalmente recurrir a la granja y a la correa para obligarlos a parar y que la muestra vaya poco a poco fluyendo.

         Bien, eso era para las primeras experiencias, vamos a ver ahora que hacer con un cachorro de un año o año y medio que ya muestra y está habituado a los disparos. Nos disponemos a entrenar con piezas de granja, sembramos una pieza, a lo sumo dos. Ahora salimos con el perro ya sin atraillar y de cara al viento, el perro lacea y da con la emanación de la pieza, remonta esa emanación y finalmente cae en muestra. ¿qué hacer ahora? Si estamos trabajando con una codorniz, pieza que vuela poco, yo personalmente me decantaría por atar en ese momento al perro, espantar la codorniz, realizar un disparo con la detonadora y  dejar perseguir. Si trabajamos con una perdiz, que vuela mucho más, NO ataría al perro, espantaría y realizaría la detonación y dejaría perseguir.

         ¿Cuándo comenzar a matarle esas piezas de granja que previamente ha mostrado? Cuando observemos que después de varias ocasiones, el perro ha mostrado y no ha intentado avalanzarse sobre esa pieza. La persecución, la huida de esa pieza AFIANZA la muestra.

¿Entendéis ahora porqué hay tanto cachorro estropeado en los intensivos? Precisamente porque no es una norma fija, porque no todos los perros son iguales, porque no todos traen los mismos instintos, pero precisamente por eso siempre recomiendo lo mismo CAUTELA.

ENTRENANDO CON ADULTOS 

Acabamos de ver la forma correcta al entrenar con cachorros con piezas de granja, veamos ahora que sucede con un perro adulto, esto es 2 años, 2 años y medio en adelante.

Si alguien piensa que un perro adulto no se puede estropear está muy confundido. Es más difícil, cierto, pero también podemos contaminar la muestra y el cobro. Ahora ya no es cosa de la forma de hacer las cosas, si no de la cantidad de piezas que usemos. Me estoy refiriendo a las sueltas masivas en intensivos. No lo entiendo ni nunca lo entenderé, voy a analizar la situación esperando que alguien se de cuenta de lo que esas sueltas suponen para un perro de muestra.

Hoy día un perro que cace perdices se está enfrentando en cada jornada a densidades más o menos bajas. Nos puede llevar un par de horas localizar al bando, otras tantas seguirlo hasta disparar por primera vez. Imaginar ahora ese mismo perro que lo bajan del remolque y a los 5 minutos se encuentra con las primeras emanaciones, muestra,....poummm, cobra una pieza en la que las plumas se le desprenden con suma facilidad, posiblemente la suelte un par de veces antes de entregarla.....en muy poco tiempo otra vez lo mismo y otra y otra, sin contar con el tiroteo constante de los compañeros, aquello parece Beirut..... En el conjunto de las piezas que nos meten en el lote siempre habrá alguna atontada que se deje atrapar por el perro.......... ¿puede esto desembocar en algo bueno para el perro?

Lo dejo ahí, solo espero que la gente piense dos veces las cosas antes de hacerlas. La granja es una buena herramienta para iniciar, corregir e incentivar a  nuestros perros, cachorros o adultos, siempre que sepamos la forma correcta de hacer las cosas, claro está. Pero como todo en esta vida lo mejor es lo auténtico y en este caso como la caza salvaje no hay nada, el que disponga de oportunidades con piezas salvajes que no se lo piense, aunque a veces la alternancia entre unas y otras puede hacernos avanzar en el adiestramiento, que duda cabe.

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Jesus Barroso

Adiestrador con más de 20 años de experiencia. Colaborador activo en prensa especializada como Perros de Caza, web del grupo V o Federcaza. Profesor en numerosos cursos sobre adiestramiento del perro de caza.

 695 368 411    jbsensei@hotmail.com

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